28 de octubre de 2022

No sé qué sucedió 100%, porque la Esclerosis Múltiple me está ocasionando algunos problemitas de memoria porque tengo lesiones activas en lóbulos temporales, lo que sí recuerdo es una frase que aún resuena en mis oídos:

- Quiérete más a ti misma, de lo que me quieres a mí. No seas tan autoexigente contigo misma.

No sé si la intensidad con la que lo dijo, y con la que me miraba, ha sido lo suficientemente fuerte para calar en mí, y dejarme pensando en eso absolutamente todo el día, desde hace 24 horas. Siento que algo sucedió entre nosotras el día de ayer, y hubo un cambio que se manifestó, el cual fue más que evidente.

No era mi médico hablándome, era ella siendo humana, contándome sus cosas, contándome de su vida, y mirándome con una intensidad tan fuerte, que no arranco sacar de mi cabeza, porque si algo habla más que cualquier otro lenguaje, son los ojos, y los nuestros estaban expresándose mutuamente muchísimas cosas.

La invité a comer, me dijo que ella escogía el lugar. Se despidió con un fuerte abrazo diciéndome:

Me encanta verte siempre.

Me admitió ser casada, no querer tener hijos, y su esposo sí desear tenerlos. Me afirmó que odia a los niños, y que nunca cambiaría su ritmo de vida por estar atendiendo "a un carajito". Supongo que eso podría considerarse un punto de quiebre en una relación que tiene metas distintas a largo plazo.

No podré olvidar nunca la intensidad de sus ojos.

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