La volatilidad de las emociones
Para mí sería mucho más fácil poder escoger qué cosas sentir o qué cosas no, ¿quién no quisiera tener el poder de elección de dominar sus emociones? Ninguna persona sufriría, todos seríamos felices si pudiéramos controlar lo que sentimos. Si alguna vez quisiéramos despertar con la posibilidad de no sentir nada -o sentir todo- por una persona, lo haríamos. Nos enamoráramos de quien nos ama; nos alejaríamos de quien nos rechaza; sacaríamos el rencor de nuestra esencia, o lo mantendríamos para mantenernos fuertes ante las convicciones de lo que pensamos que es más correcto (a veces el rencor y las emociones asociadas al rechazo, ayudan a fortalecer a una persona), aunque eso no quiere decir que sea de la forma más sana para poder afrontarlo.
Pero eso es todo un mundo utópico, ¿verdad? La humanidad de cada uno de nosotros se caracteriza por la volatilidad de nuestras emociones, realmente no podemos poner control a ellas, lo que sentimos es un acto sobrevenido de nuestro sistema límbico que se manifiesta en todo nuestro cuerpo; ira, amor, rabia, esperanza, cualquier cosa. Nosotros no podemos controlar a nuestro cerebro, es él quien nos controla a nosotros, es lo que llamamos "súper yo" cuando nos regañamos a nosotros mismos o nos retamos en alguna situación que consideramos que pudiéramos haber hecho mejor.
Una vez más, la humanidad se caracteriza en nuestro comportamiento y en las órdenes que nos dicta el Señor Cerebro.
Siento que necesito sentirme molesta para ser firme. En mi interior, yo preciso la certeza de necesitar estar disgustada para que mi fortaleza no se derrumbe, porque cuando tengo el corazón blando todas mis defensas son pulverizadas.
Entonces, tenemos tres escenarios dinámicos en una misma línea temporal:
1) Disgusto - necesito sentirme seria y disgustada para aparentar firmeza
2) Preocupación - me siento ansiosa, quizá no estoy tan disgustada como lo siento, pienso todos los peores escenarios posibles, y se me derrumba la seriedad o el 'disgusto' porque el día ha sido completamente irregular
3) Amor - extraño a X.
Lo que reafirma exactamente todo lo que he dicho en esta entrada: la volatilidad de nuestras emociones son caracteres especiales de lo que es regido por nuestro cerebro. Nosotros no controlamos qué sentir, ¡que maravilloso fuera si pudiéramos hacerlo! Pero no podemos. En fracciones de días puedes pasar por 3 etapas emocionales distintas, etapas regidas por tu sistema límbico y por el dinamismo de la situación dictada por el entorno.
Siempre envidiaré los poderes de Jasper Hale:
Poder manipular las emociones al mero antojo propio.
Comentarios
Publicar un comentario