Tipos de apegos

 Considero que no solo amamos con el corazón, también amamos con la historia que nos habita.

Y esa historia se llama apego (spoiler alert: a veces la cagamos por esto) El apego no es simplemente “cómo quieres a alguien”. Es cómo reaccionas cuando sientes que puedes perderlo. Es el silencio que usas para protegerte. Es la intensidad con la que buscas, o la velocidad con la que huyes. Considero que el apego es memoria de cómo te sostuvieron tus padres, de cómo te respondieron, de cómo te hicieron sentir cuando necesitabas cercanía. Y por eso, cuando amamos en la adultez, no lo hacemos desde cero. Amamos con todos los ecos de nuestra infancia (qué desgracia). Mi padre nunca estuvo presente. Literalmente vivía en la misma ciudad que yo, y simplemente no estaba presente porque no le importaba realmente. Nunca estuvo en mis crisis de asma cuando era niña y me hospitalizaban, o en mis graduaciones, o en absolutamente nada importante; y mi mamá siempre viajaba, entonces el amor era intermitente, porque venía y se iba. Mi figura de apego más próxima era mi abuela, quien me maltrataba. Yo me relacioné en el pasado a través del iris del apego ansioso por la intermitencia de mi mamá, y la ausencia de mi papá. El apego ansioso no es que eres intenso porque te da la gana y ya, es que tienes una sensibilidad super chunga amplificada por el miedo al abandono. En el apego ansioso, el silencio se vive como abandono. Puede suceder que ante esto, mandes muchos mensajes de distintas cuentas para "recuperar el contacto" y regularte en el caso de que te hayan bloqueado, ghosteado, y hayan cortado el contacto contigo (otro spoiler, el ansioso no se autoregula, necesita COregularse). La distancia se vive como pérdida. La frialdad se vive como rechazo. Es particularmente una pesadilla cuando el ansioso se topa con el evitativo (quien huye, y más bien necesita alejarse a como de lugar) Cuando el ansioso entra en un sistema de alarma (bloqueos, ghosting, límites con pedancia, falta de asertividad), se desconecta de toda racionalidad. NECESITA, por un estado de supervivencia, reconectar, porque así creció en su infancia, con una figura emocional intermitente que lo configuró de una manera en la que, creyendo que da más, quizá no pierda el amor y la presencia del otro, entonces el ansioso busca, da demasiado, se esfuerza demasiado, se entrega demasiado, se vacía para llenar al otro, se olvida de sí mismo, y, cuando se pierde el vínculo o está en peligro de eso, el sistema nervioso entra en un colapso total y necesita a toda costa reconectar para volver a sentir calma porque así está configurado. Es algo somático que tu organismo memorizó en su memoria emocional. El apego ansioso no es “demasiado amor”. Es amor mezclado con miedo. Y esa mezcla puede hacer que alguien escriba más de lo que quisiera, insista más de lo que le gustaría, y luego sienta vergüenza por haber reaccionado desde el dolor. Puedo hablar desde mi propia experiencia que he podido lucir como la propia acosadora en el pasado cuando alguien ha activado mis heridas, en plan, escribir mucho, insistir en hablarlo, reconectar desde distintas cuentas, y tratar simplemente de tener una conversación que pueda calmar, hacer aquí, dar más allá, vaciarme aquí, llenar allá, hacer X, Y, Z. Pero acá es cuando ocurre que el ansioso se topa con el evitativo. Es casi como que algo inevitable que tiene que ocurrir. Si el ansioso teme perder al otro, el evitativo teme perderse a sí mismo. La cercanía la sienten invasiva, la demanda emocional la interpretan como control, la presencia constante se vive como pérdida de autonomía, se saturan extremadamente rápido, se vuelven fríos, callan, cierran el contacto, huyen, minimizan, racionalizan al extremo absolutamente todo, y olvidan un poquito esto de "los sentimientos". En el evitativo, sentir demasiado implica una vulnerabilidad a la que no se quieren enfrentar, porque a ellos sus padres los rechazaron en la infancia y los hicieron sentir que sus necesidades no eran tan importantes. Entonces, tienes una herida de abandono (apego ansioso) Vs una herida de rechazo (apego evitativo) No considero que el evitativo ame menos, considero que ama "con los frenos puestos". Paradójicamente, SIEMPRE, se van a encontrar. Uno actúa como espejo del otro porque se activan las heridas del otro. Es como una resonancia energética de lo más incómoda. Y sin darse cuenta, crean un ciclo. El ansioso intensifica → el evitativo se aleja El evitativo se aleja → el ansioso intensifica Comprender el apego es sencillo, particularmente me encanta estudiar estos temas, y considero que una persona rígida a nivel patológico que no incurra en las autoconsciencias, sí son personas que realmente sí pudieran ocasionar más daño porque las domina el ego, el orgullo, el no reconocer. Lo que el proceso te enseña, es que con el tiempo TODO comienza a cambiar. No desaparece el sentimiento, pero aparece la consciencia. Se comprende que la intensidad no era maldad, sino alarma (y aquí es muy importante ser nobles con nosotros mismos y con el discurso que nos damos). Comprendemos que insistir no era manipular como nos lo decían, y entendemos que era intentar reparar. Se comprende también que el otro no era "el malo", sino que simplemente con sus herramientas estaba gestionándose como podía. El foco se va de quien "tuvo la culpa" Y pasa a ser qué estaba activado en cada uno (pero para esto hay que tener autocrítica para aceptar las responsabilidades individuales y no excursarlas)

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